Historia Durante décadas, los ideólogos burgueses nos han intentado convencer de que el marxismo está irremediablemente obsoleto, de que la clase obrera clásica ha desaparecido y de que la brutal explotación del pasado ha sido sustituida por una humana "sociedad postindustrial" de igualdad de oportunidades. Destruimos este mito basándonos en un riguroso análisis de economía política. Demostramos que el capital no ha cambiado en absoluto su naturaleza depredadora: simplemente ha escalado las infernales condiciones de la Mánchester fabril del siglo XIX, descritas por el joven Friedrich Engels, a las proporciones de todo el planeta. Enfrentado a la inexorable caída de la tasa de ganancia en la década de 1970, el capitalismo puso en marcha los mecanismos de revancha global: deslocalizó la producción física a los países del "nuevo" capitalismo, condenando a miles de millones de personas a la superexplotación, mientras que fragmentó y subyugó a la clase obrera de las metrópolis mediante la "economía gig", el taylorismo digital, la esclavitud de la deuda y las ilusiones del capital sustituto. En este material diseccionamos la anatomía del proletariado fragmentado contemporáneo y demostramos que, a pesar de la desconexión espacial y profesional, el minero del Congo, el repartidor con rastreador GPS y el especialista en TI agotado siguen siendo eslabones de la misma cadena de extracción de plusvalía. Para quebrar esta máquina global de producción de miseria y alienación, es vital que la clase fragmentada de los trabajadores asalariados supere la atomización impuesta y tome conciencia de sus intereses de clase unificados. Dirigir la protesta espontánea del proletariado hacia el cauce de la revolución comunista es algo que sólo puede lograr un partido marxista mundial.